Desde que Nintendo anunció que al fin se decidía a lanzar juegos para móviles y compró DeNA para demostrarlo, todos estábamos esperando cuál sería el primer paso de la compañía. ¿Un recopilatorio de clásicos de Mario para iOS? ¿Un Pokémon free to play (gotta pay’em all)? ¿Un party game para tablets con el que convertirse en los reyes de las tardes de lluvia? Cualquiera de estas opciones parece una receta para el éxito automático, una lluvia de dinero como para buscar madera de sobra y dos parejas de cada especie.

Y entonces van y anuncian Miitomo, una especie de chat con muñecotes, y nos dejan a todos con cara de imbécil.

Podemos pensar, por supuesto, que en Nintendo simplemente están equivocados, que viven desconectados de la realidad y que se van a pegar un batacazo tremebundo. El conocido analista Michael Pachter (esperaremos a que se apaguen las carcajadas antes de continuar. ¿Ya? ¿Y ahora? Sigamos) ha optado por esa vía. Pachter se ha echado las manos a la cabeza y lo ha calificado de “desastre”. “No es un videojuego”, asegura Pacther, “sino una red social”.

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La capacidad para predecir el pasado de Pachter es ya más que conocida, y no hace falta que recordemos la cantidad de veces que se ha equivocado, ha dicho una estupidez o como mucho ha repetido algo obvio que cualquier conocedor de la industria podría haber señalado sin cobrar una millonada. Sí, puede que Nintendo se equivoque, por supuesto; ahí está Wii U como ejemplo reciente de que la compañía nipona también mete la pata, y además a lo grande. Pero asumir simplemente que Nintendo se ha quedado estancada y ya no son capaces de conectar con el público es renunciar a la reflexión, apuntarse al palo fácil aunque sea a costa de no pasar de la superficie.

Asumir simplemente que Nintendo se ha quedado estancada y ya no son capaces de conectar con el público es renunciar a la reflexión

Falta mucho por saber de Miitomo, pero en apariencia se trata de una especie de sistema de interacción social entre usuarios con los Mii como avatares. No sólo es un chat con muñecos, sino que los Mii interactuarán entre ellos incluso cuando no estemos nosotros a los mandos: la aplicación nos lanzará una serie de preguntas para crearnos un perfil y “conocernos mejor”, y utilizará esta información para sus propias interacciones. En la misma conferencia de inversores en que se dio a conocer Miitomo se anunció Nintendo Account, un nuevo tipo de cuenta unificada entre todos los servicios y dispositivos de Nintendo (consolas, ordenadores, móviles); es de suponer que exista algún tipo de interacción entre Miitomo y el resto de aplicaciones que usemos estando identificados con nuestra cuenta (me muero de ganas por ver cómo interactúa con la locura psicotrópica de Tomodachi Life) .

¿Realmente es una estupidez la idea de Miitomo, un síntoma más de una supuesta desconexión con la realidad de quienes toman las decisiones en Nintendo? No tengo ni idea de si tendrán éxito o no, pero en mi opinión este producto es mucho más que una excentricidad. Desde Nintendo aseguran que pretenden facilitar la interacción entre personas tímidas y proporcionar “una forma amistosa de comenzar conversaciones”. Para el mundo occidental (y más aún para nuestra cultura mediterránea), la idea es una chorrada: en líneas generales no nos hace falta mucha ayuda para conocer gente o expresarnos. En Japón las cosas son muy distintas: al japonés medio le cuesta bastante salir de su círculo social más íntimo, romper las barreras personales, dirigirse a personas desconocidas o hacer nuevos amigos, y no digamos ya encontrar pareja. No, no es un tópico.

Miitomo-Gamers-Nintendo

No es la primera vez que Nintendo lanza productos destinados a favorecer interacciones sociales: de hecho, el primer dispositivo electrónico que vendió Nintendo estaba dedicado exactamente a eso. Me refiero a la Love Tester, un juguete inventado por Gunpei Yokoi (sí, el creador de la Game Boy) en 1969 que supuestamente medía el nivel de amor de una pareja. El objetivo del cacharrito en cuestión, en palabras del propio Yokoi, era conseguir que las parejitas jóvenes se dieran la mano.

Deberíamos intentar ser ecuánimes y salirnos de nuestro etnocentrismo a la hora de juzgar ciertas cosas que, sencillamente, no se han creado pensando en nosotros. Miitomo no es un producto dirigido a Occidente, sino claramente al público japonés: un país en el que dos tortolitos necesitaban una excusa para agarrarse de la mano en 1969, cuando en EEUU se ponían como las Grecas en Woodstock y hasta en la España franquista se bailaba agarrao con las baladas de Adamo.

Sigo pensando que veremos juegos para móviles y tablets con alguno de los grandes personajes de Nintendo

Nintendo suele intentar nadar y guardar la ropa, innovar sin acabar de jugársela del todo a una carta. Esta estrategia les reportó beneficios extraordinarios con Wii, una máquina muy barata de producir que se vendió como rosquillas, pero naufragó con Wii U, que tenía ideas innovadoras pero se quedó atrás en prestaciones. En este caso, todo apunta que la compañía intenta un producto diferente, pero centrándolo en el mercado que mejor conocen y controlan, y que es además el núcleo de su negocio. Esto también les permite experimentar con las plataformas móviles, sus posibilidades y costumbres de uso sin arriesgarse a que fracase ninguna de sus propiedades intelectuales más importantes.

Sigo pensando que veremos juegos para móviles y tablets con alguno de los grandes personajes de Nintendo. No parece lo más inteligente del mundo sentenciar la trayectoria de Nintendo en plataformas móviles aún antes de que empiece. Miitomo podrá tener éxito o no, pero no deberíamos quedarnos en un análisis tan superficial como “se han vuelto locos”, ni olvidarnos de que el hecho de que un producto no esté dirigido a uno mismo (y por tanto no le llame la atención) no quiere decir que el producto sea malo. Seamos prudentes y tengamos paciencia, que con un Michael Pachter ya tenemos más que suficiente.

Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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2 Respuestas

  1. daniel villota

    el que hizo esta publicación no sabe nada y como puede decir que nintendo compro DENA. lo que hicieron fue una union para hacer juegos en moviles y es solo el principio y no esta nada mal la idea de un juego con los miis

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