Sonic, el erizo más famoso del videojuego, acaba de cumplir su vigésimo quinto aniversario. El prometido anuncio por parte de SEGA ha consistido en dos nuevas entregas para la franquicia, devaluada hasta el extremo durante el último lustro. La gota que colmó el vaso fue Sonic BOOM, el rediseño transmedia que nos dejó una serie de animación insulsa y dos juegos (por lanzarse un tercero) de terrible factura.

Los incondicionales del personaje están más que acostumbrados a lo que se conoce como “Sonic Cycle“, proceso desde el anuncio de un juego (máximo entusiasmo) hasta su lanzamiento (estrepitosa decepción). Es inevitable: el carisma de la mascota hace que ardamos en deseos por disfrutar de su regreso triunfal, en el marco de un juego capaz de transmitirnos las sensaciones de su debut.

Por mucho que Sonic Adventure y su secuela dejasen buen sabor de boca, el salto a la tercera dimensión no le sentó tan bien como a cierto fontanero. Los chicos de Sonic Team quedaron imbuidos entonces en una crisis creativa, experimentando con toda clase de mecánicas a cada nueva entrega. Mientras, los usuarios les pedían no complicarse la vida, lo que pasa por dejarse de secundarios, metamorfosis y coleccionables en pos de la siempre característica velocidad.

A la enésima va la vencida, podríamos pensar tras el anuncio de Sonic Mania, que llegará a Xbox One, PlayStation 4 y PC en la primeravera de 2017. Reimaginará los escenarios de Sonic The Hedgehog, Sonic The Hedgehog 2, Sonic The Hedgehog 3 & Knuckles y Sonic CD con nuevas fases y enemigos finales… aunque bajo el mismo estilo gráfico. Esto es, plataformas 2D pixeladas (bajo una resolución acorde a los tiempos que corren).

Distribuido exclusivamente por lo digital, el juego surge de la colaboración entre Christian Whitehead, HeadCannon y PagodaWest Games, incluyendo al propio Sonic, Tails y Knuckles como personajes controlables. Ni que decir tiene que la recepción ha sido harto positiva, en parte por la idolatración sistemática de lo retro (véase la acogida de NES Mini), pero mucho me temo que no sea suficiente como para descubrir el erizo a nueva audiencias. En este sentido, Sonic Mania se antoja un regalo para los usuarios de antaño, quienes muy probablemente volverán a sentirse frustrados con el próximo juego 3D.

Se trata de Project Sonic (nombre provisional) y llegará a Xbox One, PS4, Nintendo NX y PC meses más tarde, durante la campaña navideña. Poco se sabe, salvo que andan detrás los responsables de Sonic Colors y Sonic Generations, únicas entregas recientes capaces del aplauso unánime. La incursión del ‘Sonic clásico’ invita a pensar en una secuela directa de Generations, aunque la premisa apocalíptica del tráiler no evoca recuerdos especialmente agradables: “En los tiempos más oscuros… el mundo necesita un héroe… pero incluso los héroes necesitan ayuda. ¡Únete a la resistencia!”.

SEGA necesita centrarse en “Project Sonic” si quiere recuperar a su mascota para las nuevas audiencias

SEGA debe centrar esfuerzos en Project Sonic si quiere devolver lustre a su icono, posiblemente la razón por la que Sonic Team tendrá una implicación testimonial en Mania. Necesita un apartado gráfico competente (lo que consiguió sobradamente con Unleashed), pero también un desarrollo sin altibajos en cuanto a mecánicas. La decadencia del género de plataformas no contribuye, por lo que cada plus cuenta a la hora de vender el máximo número de copias (Lost World apenas rebasó las 400.000 en todo el mundo, muy por debajo de los millones acostumbrados por la franquicia). Uno de esos añadidos sería la compatibilidad con PlayStation VR, considerando el buen desempeño de Lucky’s Tale en Oculus Rift. ¿Otro? Apelar a la tendencia competitiva del videojugador contemporáneo con algo más que tablas de clasificación: que cada nivel se convierta en una carrera frenética como ella sola.

Sea como fuere, ni ésta será la última oportunidad de Sonic, ni Nintendo se encuentra al borde del colapso, predicciones que han perdido toda validez a estas alturas.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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