Explica Peter Moore que Star Wars: Battlefront no tendrá modo para un jugador porque las estadísticas indican que no le interesa a nadie. Que los jugadores de títulos como Battlefield se desentienden por completo de su campaña, dado el buffet multijugador. Aunque efectivamente, las refriegas online suponen el principal atractivo de Battlefront, el gameplay publicado hace pensar en una trama disfrutable individualmente, quizás la mejor plasmada en un videojuego. 

Como bien sabrán quienes acostumbren a leerme por estos lares, la competencia inherente al multijugador me provoca urticaria. No suelo dedicarle muchas horas a títulos desprovistos de nudo y desenlace, de historias que te atrapen hasta el punto de no poder soltar el mando. La empatía para con un protagonista parece del todo condenada en géneros como el del shoot'em up, donde las campañas llevan años antojándose excusas, suertes de entrenamiento para los combates en línea.

Electronic Arts parece la editora más decidida a fulminar cualquier atisbo narrativo de sus shooters. Primero fue Titanfall, ahora Star Wars y en breve podría tocarle a Battlefield, máxime considerando la implicación de DICE. En lo que a la franquicia bélica respecta, el estudio nunca ha visto reconocidos sus esfuerzos como cuentacuentos. El gran problema son los clichés y ninguna propiedad intelectual se libra.

Algunos necesitamos motivos para apretar el gatillo más allá de comprobar quién la tiene más grande

Desde Halo 3, pocas incursiones del Jefe Maestro se han prolongado un número decente de horas, incurriéndose incluso en contradicciones para con su universo. Prometen que Halo 5: Guardians duplicará el modo historia de su predecesor, pero la noticia de un enfoque íntegramente cooperativo hace que nos preguntemos si no se habrá trastocado el guión. No sería el primer desarrollo que fuerza el juego a dobles con secciones argumentalmente planas.

Aplaudo las intenciones de Sledgehammer con Call of Duty: Advanced Warfare. Implicar a un maestro de la interpretación como Kevin Spacey no es moco de pavo, pero una vez más topamos con un proyecto desequilibrado en favor del todo contra todos o los combates por equipos. 

Splatoon también sirve de ejemplo. Por mucho que Reggie Fils-Aime declarase "un error" el suprimir la campaña de cualquier shooter, nuestra aventura como Inklings apenas rasca la superficie de lo que podría haber sido: ni más ni menos que la secuela espiritual del infravalorado (aunque magnífico) Super Mario Sunshine. 

Seguramente el caso más molesto sea el de Destiny, donde Bungie nos trata por tontos al colarnos una campaña que no es tal. Se nos suelta en el campo de batalla con un contexto mínimo y a partir de ahí toca pasarse horas leyendo una enciclopedia para intentar comprender un universo sacado de la chistera. Su complejidad es tan sólo aparente, por lo que el engaño resulta doble.

No, definitivamente no corren buenos tiempos para quienes necesitamos motivos de peso para apretar un gatillo. Y no nos vale eso de comprobar 'quién la tiene más grande', indicador de bajas mediante. Igual que deben existir Quake, Unreal Tournament o Counter-Strike, merecemos cosas como BioShock: Infinite o Metro: Last Light. Ninguno necesitó de multijugador para hacerse hueco en nuestra estantería.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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