Uno de mis sueños más húmedos se hizo realidad la tarde del 7 de septiembre, cuando Tim Cook introdujo al mismísimo Shigeru Miyamoto. Pisó el Bill Graham Center de San Francisco para anunciar el primer juego para móviles protagonizado por el fontanero más célebre de todos los tiempos. Gritos de sorpresa y aplausos a rabiar entre la audiencia, tanto por parte de la prensa especializada que copaba el auditorio como de los usuarios en sus casas, quienes siempre imaginamos la interacción (por tibia que fuese) entre los de Cupertino y los de Kioto.

Sí, Super Mario Run surge como exclusiva temporal para dispositivos iOS, pero sienta todo un precedente del que Apple y Nintendo resultarán claramente beneficiadas. Especialmente la segunda, que busca en el mobile gaming su tabla de salvación a largo plazo. Las ventas de consolas portátiles siguen decreciendo y su última sobremesa apenas consiguió una base instalada considerable de cara al resto de editoras. En este sentido, Nintendo NX podría suponer el último intento en cuanto a plataformas tradicionales.

La nueva máquina se rumorea una suerte de híbrido entre portátil y sobremesa: un panel táctil al que acoplar sendos módulos de control, capaz de transferir su imagen al televisor mediante una base de carga. Un concepto complejo de trasladar al usuario medio, por mucho que Nintendo se diga consciente de los errores cometidos con Wii U. Se preguntará éste si han presentado una tablet, una máquina de bolsillo o una “consola de las de toda la vida”, disyuntiva que podría hacerle optar por el smartphone del momento en su lugar.

Super-Mario-Run

Como si se estuviera cubriendo las espaldas, la “gran ene” busca posicionarse en las tiendas de aplicaciones. Hay muchas probabilidades de que NX no cuaje, pero nadie duda del éxito de Super Mario Run. Los incondicionales de la compañía espetarán que sus mecánicas se han simplificado hasta lo absurdo, pero es que el público objetivo ha cambiado: son niños de la era iPad, ejecutivos y abuelos ociosos, quienes podrán controlar al fontanero con un sólo dedo, durante sus trayectos en transporte público. El desplazamiento automático no quita para que el juego requiera cierta dosis de habilidad (Flappy Bird dio buena cuenta de ello, quizás en exceso), por lo que la esencia de Super Mario Bros. seguirá presente.

Se trata de un desarrollo inteligente, con niveles prediseñados y ajeno a la moda del avance infinito y/o procedural: “Super Mario Run tiene un modo en el que Mario recoge monedas y se dirige hacia la meta, y un modo en el que el jugador compite contra los movimientos acrobáticos de otras personas que han completado el mismo nivel. Además, hay un modo en el que puedes crear tu propio Reino Champiñón basado en estos resultados de juego”. También, vemos, un juego con largo recorrido. Nintendo aprende así de Miitomo, incapaz de mantener el interés de los usuarios por la carencia de novedades u objetivos reales.  ¿Deberíamos esperar una avalancha de niveles previa microtransacción? Sin lugar a dudas.

Con Super Mario Run, Nintendo se asegura un caballo ganador en cuanto a mobile gaming… dado el riesgo que corren con la premisa híbrida de NX

No pocos desembolsarán encantados. Basta echar un vistazo al rendimiento bursátil de Nintendo minutos después de anunciarse Super Mario Run: en Wall Street el precio por acción se situó en 36,55 dólares, cuando el día anterior había cerrado a 28,5 dólares. En Japón la subida fue de un 13,20%, hasta los 27.955 yenes. Algo similar ocurrió tras el éxito sin precedentes de Pokémon GO, aunque en aquella ocasión el presidente de Nintendo tuvo que salir al paso para aclarar que eran Niantic y The Pokémon Company las verdaderas beneficiadas. Con Super Mario Run que no habrá lugar a matices: el total de los ingresos irán a parar a las arcas de multinacional, sabedora del filón que representa su legado. Por ello mismo anunciaron la reedición en miniatura de su primera consola, mucho más atractiva para el gran público que cualquier hardware de vanguardia en ciernes.

Que Super Mario Run es una máquina de imprimir dinero queda meridiano al responder qué ocurre cuando un icono del videojuego (con más de 530 millones de copias vendidas a lo largo de sus muchas franquicias) irrumpe en un segmento (el de los smartphones) con 1.424 millones de usuarios. Haciéndolo además con una premisa accesible a rabiar.

Cual puerto para auriculares ausente en el nuevo iPhone 7, ver a Mario saltando en la pantalla de nuestro teléfono resulta chocante. Llegará el día en que lo entendamos como un movimiento natural y perfectamente lógico. ¿O acaso no nos echamos las manos a la cabeza con la desaparición de los lectores de soporte óptico (puertos USB, incluso) en ordenadores? La nube llegó para quedarse, como las propiedades intelectuales de Nintendo en cualquier dispositivo inteligente que suponga una oportunidad de negocio.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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