Si existe una compañía que levante pasiones (para lo bueno y para lo malo) en esto de los videojuegos, ésa es Ubisoft. La compañía de Yves Guillemot lleva años granjeándose más y más enemigos por culpa del desgaste al que somete a sus franquicias clave, lo mal optimizados que suelen salir sus juegos (repletos de glitches y bugs) y, de un tiempo a esta parte, por el manido downgrade que sufren muchas de sus producciones. Creo que, con tan sólo hacer un poco de memoria, todos recordamos casos muy sangrantes como el desastroso Assassin´s Creed Unity o el downgrade de Watch Dogs que tan malas críticas le acarrearon. Con estas premisas no es de extrañar que, a cada nuevo anuncio de Ubisoft, tanto medios como usuarios, nos echemos a temblar. Sin embargo, de un tiempo a esta parte Ubisoft ha adoptado una nueva estrategia para algunos de sus desarrollos que parece haber pasado desapercibida y empieza a ser parte del ADN de casi cualquiera de sus producciones de nueva cuña: imbuir de características MMORPG otros géneros.

Tom Clancy´s The Division es, posiblemente, el mayor éxito de Ubisoft de los últimos años. Un título no exento de los errores típicos de la compañía gala (problemas de conexión, bugs, downgrade gráfico, etc.) que, sin embargo, ha conquistado los corazones de millones de jugadores gracias a una formula cercana a la que Bungie presento con Destiny, pero mucho más acertada y, sobre todo, directa y entendible. Si con los creadores de Halo no acabábamos de tener claro a qué estábamos jugando, con Ubisoft y su The Division lo entendimos desde el principio: un shooter sandbox multijugador en tercera persona con altísimos componentes RPG. En definitiva, un shooter MMORPG. Aquí debemos matizar que lo de MMO (Multijugador Masivo Online) no es exactamente así ya que, si bien es cierto que podemos jugar con hasta tres amigos más o buscar otros jugadores para acompañarnos (o acompañarlos) en las distintas misiones, nunca llegamos a juntarnos con el resto de los jugadores conectados a los servidores como, por ejemplo, en World of Warcraft.

The Division incluye toda una serie de elementos, típicos de los juegos de rol y MMO, que encajaban con solidez dentro de un esquema de juego típicamente shooter y de mundo abierto

Aún así, el juego ha resultado ser un éxito de ventas hasta el punto de que Ubisoft se ha tomado muy en serio el control (y en su caso, castigo) de los tramposos, para evitar la marcha masiva de jugadores como ya pasara en PC. A priori, la formula es muy sencilla, pero detrás esconde una jugabilidad endiablada; juegos de rol tenemos muchos, la mayoría de ellos ambientados bien sea en mundos fantásticos, bien en futuros distópicos. Pero The Division se convirtió en el primer juego (una vez más salvando el experimento de Bungie con Destiny) que mezclaba una clara jugabilidad de shooter clásico, con elementos sumamente típicos de los juegos RPG. ¿Quién no se quedó con el culo torcido la primera vez que le vació un cargador a un pandillero neoyorkino para comprobar con suma sorpresa que el susodicho personaje no moría? Level, level everywhere!

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