Ojeando la lista con los juegos más vendidos de la historia pueden adivinarse varios factores por los que cualquier desarrollo se convierta en éxito inmediato. El primero y más importante, su inclusión en una franquicia de éxito, sobre todo aquellas dirigidas a un perfil demográfico concreto. No extraña encontrar entre los primeros puestos iteraciones de series tan renombradas como Super Mario Bros., Pokémon, Call of Duty, Gran Turismo o Grand Theft Auto.

Otra opción a la hora de engendrar el blockbuster definitivo es sacar provecho de alguna peculiaridad. Así lo hicieron Nintendogs respecto al novedoso control táctil de Nintendo DS, Wii Sports en relación a los sensores por movimiento de Wii o Kinect Adventures cual prueba de fuego para Kinect, el dispositivo de entretenimiento más rápidamente vendido según el Guinness de los Récords.

Ante tales premisas topamos con títulos como The Last of Us, una nueva franquicia lanzada en los últimos compases de la presente generación. Tres semanas después de su puesta a la venta, lo nuevo de Naughty Dog cuenta más de 3,4 millones de copias vendidas. Es pronto para dilucidar qué posición ocupará la aventura en el ranking de marras, pero sí podemos hablar de un éxito instantáneo que parece contradecir los factores expuestos.

The Last of Us contradice cualquier fórmula del éxito conocida, hasta el punto de antojarse éste tan meritorio como circunstancial.

Las desventuras de Joel y Ellie no se enmarcan en saga preexistente. Tampoco puede decirse que aprovechen funcionalidades distintivas de PlayStation 3. En esencia estamos ante la enésima aventura de supervivencia, protagonizada por completos anónimos. ¿Qué la está haciendo triunfar? El lucimiento gráfico es un factor importante, pero no crucial, dado el número de títulos que fracasan pese su acabado técnico.

Quizás la respuesta haya que buscarla en una narración plagada riesgos, en un guión que dice mucho pese a su parquedad dialógica o en lo bien perfilado de sus protagonistas. Sin embargo, ¿Cuántos juegos en su día no fueron condenados al olvido pese a gozar de las mismas bondades? Además, ¿Acaso la serie Modern Warfare no presenta un encefalograma plano en lo narrativo y aún así cada nueva entrega vende más que la anterior?

Muchos nos equivocamos al prejuzgar el destino comercial del juego, topándonos con un éxito inmediato pese a sus handicaps.

Lo dicho, The Last of Us parece contradecir cualquier fórmula del éxito. ¿Y si no existiese y la fortuna se antojase circunstancial? Juegos que triunfan por aparecer en el momento y plataforma justos, bajo el seno del estudio adecuado. No puede uno evitar preguntarse si The Last of Us vendería igual de bien si llegase al mercado idéntico, aunque amparado por otra desarrolladora. Probablemente no, dada la imponente campaña de marketing costeada por Sony y la meteórica trayectoria de Naughty Dog.

Escribo ésto por no haber albergado demasiada esperanza respecto al juego. ¿Una aventura de supervivencia en los últimos meses de PS3? Sin duda sería un fracaso, máxime al tratarse de una nueva IP que muchos incondicionales de Uncharted aborrecerían por el diametral cambio de mecánica. Me equivoqué, como quedase patente hace unas semanas en esta otra disertación.

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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