En las últimas semanas soy incapaz de dejar de pensar en alguien. Ha llenado mi cabeza por completo. Respiro solo para volver a ver a esa persona. Trabajo cual zombie falto de cerebros que comer porque mi mente está ocupada imaginando cómo será nuestro próximo encuentro… Sí, hablo de Geralt de Rivia y no, no soy gay, pero es que es tan perfecto y hercúleo que a más de uno nos hará dudar de nuestra inclinación sexual.

Desde que instalé The Witcher 3 en mi PS4, mi vida virtual es mucho más emocionante que la real, cosa que solo sucede con maravillas como Sombras de Mordor, la remasterización de Resident Evil y (espero) el próximo Batman: Arkham Knight.

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Esta nueva entrega de las aventuras del brujo creado por el polaco Andrzej Sapkowski, llega, por no variar, de la mano de la también polaca CD Projekt RED. Cierto es que el juego está teniendo algunos problemas, como los provocados en las versiones descargables para la Xbox One (que directamente, no se puede jugar), o la dificultad para subir a Geralt de nivel, que nos hará huir como comadrejas de numerosos enemigos con niveles muy superiores al nuestro. Lo bueno es que podremos reconocer a estos vigorosos enemigos gracias a la dicharachera y alegre (a la vez que informativa) calavera roja que aparece sobre su barra de vida.

Lo primero que hay que aclarar es que no hace falta haber jugado las anteriores entregas de The Witcher para disfrutar de The Witcher 3: Wild Hunt. Lo primero a lo que nos enfrentamos es a un inmenso mapa que nos ofrece más de 200 horas de juego. En esta historia, necesitaremos encontrar primero a Yennefer, quien amablemente solicitará nuestra ayuda para buscar a Ciri, desaparecida en extrañas circunstancias y perseguida por la Cacería Salvaje. No necesitamos saber nada más, con esta información básica, estamos en disposición de empezar a repartir tortas como panes a todo el que se cruce en nuestro camino con la inestimable ayuda de nuestro fiel caballo Sardinilla (nunca el nombre de un animal hizo tanto daño). Dandelion-TW3_render

A partir de aquí, lo mejor es no solo seguir el hilo de la historia principal, si no visitar los tablones de anuncios donde encontraremos misiones de brujo que servirán para ganar puntos de experiencia que nos permitirán subir de nivel y dineritos para mejorar nuestro equipo, que falta nos hace. Además, el mapa nos ofrece la posibilidad de visitar diferentes puntos (señalados por una ingeniosa interrogación) donde demostrar nuestro poderío en batallas contra monstruos, osos, lobos, bandidos y otros personajes de baja estofa que no merecen más que ser eliminados y olvidados. De nuevo, esto nos facilitará conseguir ingredientes para nuestras pociones y menjunjes de brujo, pasta, armas y armaduras nuevas… O materiales que vender al comerciante de turno para poder comprar cosas realmente necesarias. He de reconocer que paso más tiempo visitando estas interrogaciones y haciendo misiones de brujo que siguiendo la historia principal, pero es que son muy divertidas y emocionantes; y el mapa es inmenso y quiero subir de nivel y todo es magnífico y me encanta este juego.

Algo muy importante, intentad encontrar a los armeros lo antes posible porque os harán falta para forjaros armas más poderosas que las que podemos encontrar o robar a nuestras víctimas. Por otra parte, también es interesante subir el nivel de nuestra magia, ya que en las batallas podremos lanzar  embrujos a los enemigos los cuales pueden inclinar la balanza a nuestro favor.

De la banda sonora poco se puede decir, más bien plana y con reminiscencias a las bandas sonoras de Harry Potter y The Lord of The Rings, si bien la instrumentación es muy interesante, pero qué queréis que os diga, aquí no hemos venido a escuchar música, hemos venido a jugar y sin ser ninguna maravilla, por lo menos no molesta durante el juego.

En resumen, The Witcher 3: Wild Hunt, pasa a mi lista de favoritos. Llevo dos semanas jugándolo y no he avanzado apenas nada gracias a las misiones secundarias y eso, aunque no lo creáis, me llena de felicidad porque significa que me queda mucho juego por delante. Solo espero que para cuando acabe de jugarlo, mis inclinaciones sexuales no hayan cambiado demasiado.

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Una Respuesta

  1. Joseillo32

    Conozco esa sensación. El echo de estar currando, y tener tu mente en la región de Skyrim era una sensación extraña, pero a la vez placentera. Cuando llegabas a casa, tras la ducha, el volver allí se hacía mágico. Además, luego acabas jugando mucho más de lo que te propones en un principio, normalmente, estos ratos se los robas al sueño, y luego… Malo.

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