SplashData, una compañía de desarrollo de herramientas de seguridad de contraseñas de teléfonos móviles, ha publicado una lista con las contraseñas más inseguras que han encontrado a lo largo de 2011.

El criterio para elegirlas ha sido muy sencillo: se trata de aquellas contraseñas más fáciles de romper, o incluso de adivinar por pura suerte. Es un problema muy habitual en Internet: nos preocupamos por la seguridad del PIN de nuestro móvil o por el de nuestra cuenta bancaria… y sin embargo apenas prestamos atención a la contraseña de nuestro correo electrónico, donde muy a menudo guardamos datos tan comprometidos como los que hemos mencionado.

Atención a la lista en cuestión, con algunas hilarantes por lo ingenuas (como “qwerty” o “12345”) y otras realmente curiosas y contradictorias como “letmein” (“déjame entrar”) o “trustno1” (“no confíes en nadie”).

   1. password
   2. 123456
   3. 12345678
   4. qwerty
   5. abc123
   6. monkey
   7. 1234567
   8. letmein
   9. trustno1
  10. dragon
  11. baseball
  12. 111111
  13. iloveyou
  14. master
  15. sunshine
  16. ashley
  17. bailey
  18. passw0rd
  19. shadow
  20. 123123
  21. 654321
  22. superman
  23. qazwsx
  24. michael
  25. football

¿Cómo aumentar la seguridad de nuestras cuentas?

Lo cierto es que el tema de la seguridad es complejo, sobre todo ahora que es muy habitual gestionar varias cuentas de correo, perfil en Facebook, cuenta en Twitter, quizá varios foros… Todo usuario de Internet termina manejando una docena de servicios que requieren de contraseña de autentificación. Cada uno se enfrenta a la cuestión de formas diferentes: hay quien efectivamente utiliza diferentes claves para cada servicio (por lo que más le vale tener buena memoria o tener una libreta donde apuntarlos guardada en un lugar seguro); también los hay que eligen una sola contraseña lo más segura posible para todas las cuentas. Esta última opción es la menos recomendable: con que sólo una de esas cuentas vea comprometida su seguridad, tendremos que pasar el tedioso proceso de cambiar una a una un buen puñado de contraseñas.

Así pues, ¿cómo hacer para aumentar la seguridad de nuestras claves en Internet? Aquí van algunos consejos muy sencillos que pueden servir para que nadie pueda robarnos con facilidad nuestras contraseñas.

1. No le digas tus contraseñas a nadie, o al menos a nadie que no sea de máxima confianza. Ni siquiera la de una cuenta de un  foro; podrías estar utilizando esa misma clave en otro servicio de mayor importancia y no recordarlo en ese momento. Parece una obviedad, pero es bastante habitual ver a la gente dando sus claves del correo alegremente.

2. Desactiva la opción de ‘Recordar contraseña’, sobre todo si estás en un ordenador que no es el tuyo, y cierra la sesión de todo servicio con contraseña al dejar el PC. Es muy normal sentarse al teclado en, por ejemplo, una biblioteca, y encontrarse el perfil de Facebook del anterior usuario abierto…

3. No actives la opción de preguntas de seguridad para recuperar la contraseña. En muchos servicios de correo electrónico, como Hotmail, se ofrece la opción de responder una “pregunta de seguridad” sobre información personal para recuperar o cambiar la contraseña. Con la cantidad de información privada que publicamos actualmente en redes sociales, no sería nada raro que alguien pudiera averiguar cómo se llama tu perro o el apellido de tu madre.

4. Elige una buena contraseña. A estas alturas es una sugerencia obvia, pero no todo el mundo sabe distinguir una buena clave de una mala. En teoría, para que una clave se considere segura debe ser una combinación larga de letras y números con algunas mayúsculas repartidas (algo impronunciable, tipo LK45ljxnw4Djd678). Este tipo de claves tienen un gran problema: son imposibles de memorizar y difíciles de teclear, lo que nos obliga a llevarlas escrita en un papelito y mantenerlas registradas en el ordenador, por lo cual es fácil perderlas… Hay una solución sencilla y que, según muchos analistas de seguridad, es aún más difícil de romper que una clave de este tipo: elige una frase de un libro o un verso de un poema, algo que tenga sentido. A las herramientas que rompen contraseñas por fuerza bruta (probando combinaciones una y otra vez) les cuesta mucho más trabajo acertar con una frase con sentido gramatical que con una combinación al azar… Y es mucho más fácil (y más bonito) memorizar una frase como “Escrito está en mi alma vuestro gesto” (del Soneto V de Garcilaso de la Vega) que la contraseña del WiFi de nuestro router… Para tener una contraseña para cada cuenta basta con recordar la página de la que tomaste la primera frase para cada contraseña; un dato que, además, puedes tener apuntado sin ningún problema: ¡sólo tú sabrás de qué libro salen las frases!

Tan sólo con seguir estos sencillos consejos tus contraseñas ganarán en seguridad… ¡Y nunca saldrás en el ránking de las peores contraseñas de Internet!

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