Después de meses de filtraciones y conjeturas, el nuevo sistema operativo de Microsoft ha sido presentado en sociedad: Windows 10. Es curioso que, mucho más que cualquier innovación técnica o cambio de paradigma, lo que más llame la atención sea su nombre: ¿Cómo que 10? ¿Y qué ha pasado con el 9? Afortunadamente, no es lo más interesante que nos va a traer este nuevo sistema operativo. Vamos, pues, a las cosas importantes.

Lo más interesante con diferencia de Windows 10 es la llamada "filosofía One", que viene a decir que es un único sistema operativo para todos los dispositivos: ordenadores de sobremesa, tablets, smartphones, gadgets… Esta filosofía tiene implicaciones mucho mayores de las que parecen a simple vista. Por ejemplo, significaría que cualquier documento creado con nuestro ordenador puede leerse sin problemas en nuestro smartphone, y que cualquier juego de nuestro teléfono puede jugarse sin problemas en nuestro PC o incluso en nuestra televisión. Todo ello asumiendo, por supuesto, que todos nuestros dispositivos tengan incorporado Windows 10.

Francamente, la estandarización siempre suele ser positiva, al menos en el mundo de la tecnología. Y teniendo en cuenta que vamos encaminados a un mundo en el que incluso nuestro reloj de pulsera tendrá su propio sistema operativo, lo cierto es que vamos muy atrasados a la hora de conseguir que todos estos dispositivos sean compatibles entre sí. Además, es el sueño dorado de los programadores: Si desarrollas para Windows 10, en teoría, ya tienes posicionado tu producto en todos los mercados. Se acabó el tener que hacer versiones de escritorio y versiones para dispositivos móviles prácticamente desde cero, lo que se traducirá en tener un mayor número de aplicaciones disponibles para todas las plataformas.

No es la única buena noticia que nos trae Windows 10. Lo que más ilusionará a muchos sufridos usuarios de Windows 8 será la resurrección del Menú Inicio y el hecho de volver a tener ventanas dignas de tal nombre. Con esto Microsoft da un paso atrás en lo que, a la vista de las críticas de los usuarios, fue una apuesta demasiado arriesgada. Aún así, en Windows 10 convivirán (según sus creadores perfectamente integrados) ambos sistemas: un Menú Inicio cómodo para los equipos de sobremesa que utilicen ratón, y un sistema de escritorio Modern UI óptimo para los equipos con pantalla táctil.

De hecho, una de las cosas en las que más hincapié se ha hecho en la presentación del nuevo sistema operativo es que nos resultará "familiar". No es una aclaración banal, ya que el principal problema de Windows 8 fue que resultaba terriblemente confuso para muchos usuarios. Más concretamente, Microsoft ha prometido que los usuarios que lleguen desde Windows 7 (el sistema operativo Windows que, aunque supuestamente desfasado, siguen usando gran parte de los usuarios) no tendrán que aprender gran cosa para "hacerse" con Windows 10.

La Barra Charms de Windows 8 no ha desaparecido, pero ha sido integrada con el Menú Inicio y todo el sistema de búsquedas ha sido ampliamente perfeccionado. Ahora podremos buscar rápidamente en nuestro propio equipo, en la web, o en la tienda de aplicaciones Windows Store desde un mismo sitio. Esta tienda, por cierto, puede ser otro de los grandes aciertos de Microsoft, porque promete facilitar el acceso a nuevas aplicaciones para nuestro equipo de sobremesa, tal y como lo hacen los markets para dispositivos móviles.

En general, se puede considerar que Windows 10 es un híbrido entre Windows 7 y Windows 8, que (esperamos) ha cogido las mejores ideas de ambos y las ha integrado en un producto bastante satisfactorio. Por supuesto, aún es pronto para juzgarlo: la Technical Preview aún no ha salido y será necesario trastear mucho con él antes de darle el visto bueno a todas sus posibilidades. Pero hemos de reconocer que, en principio, la cosa pinta bien.

Una broma recurrente entre los informáticos es considerar que Microsoft siempre va alternando entre un sistema operativo estable y fácil de usar, y otro que es una completa bazofia. Si miramos hacia atrás, lo cierto es que resulta bastante creíble: Windows 8 no ha convencido a nadie, Windows 7 estaba bien, Vista era bastante malo, XP funcionaba maravillosamente, Windows ME era un absoluto desastre… Si esto fuera cierto, Windows 10 debería ser todo lo que promete. Esperemos que el haberse saltado un número no fastidie esta regla.

Básicamente, esto es todo lo que sabemos hasta ahora. El precio sigue siendo una incógnita, y como fecha de lanzamiento Microsoft sólo ha confirmado "finales de 2015", así que aún nos queda un año por delante para ir informado de las novedades.

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