Con decenas de millones de jugadores, Overwatch se ha convertido en todo un fenómeno. No por nada, el MOBA de Blizzard fue elegido Mejor Juego del Año durante los pasados The Game Awards. El apasionamiento de su comunidad traspasa la pantalla, de hecho, habiendo surgido ingente material relativo a sus personajes: desde cómics hasta cintas pornográficas.

Las curvas de Tracer, una de las protagonistas del videojuego, suscitaron una enconada polémica al poco del lanzamiento. Hubo quien tildó de sexista cierta pose del personaje, apresurándose sus responsables a retirarla. Jeff Kaplan (director del juego) aclaró que lo hacían por no estar del todo satisfechos con la imagen transmitida, si bien ninguna crítica comprometería la identidad del proyecto: “Nunca haremos nada que sacrifique la visión creativa de Overwatch, como suprimir elementos tan sólo porque alguien se sienta molesto. Nuestra meta no es homogeneizar este universo, como tampoco su diverso plantel de héroes. Hemos depositado toda nuestra ilusión en el diseño del juego y obrar de otra forma sería traicionarnos”.

No imaginaba Kaplan que tales declaraciones encajarían nueve meses después, con la publicación de un cómic oficial en el que se revela la orientación sexual de la propia Tracer. La vemos besar a su pareja (una chica) en la típica entrega de regalos navideña. Eso, un simple beso, ha desatado una de las mayores y más absurdas polémicas que Internet recuerde. Comenzando por la censura del cómic en Rusia, desde donde obtenemos el siguiente mensaje al intentar leerlo: “De acuerdo a la legislación, no podemos compartir este cómic con nuestros jugadores de la Federación Rusa”. No extraña, dada la profunda homofobia gubernamental (y social) del país.

El beso de la polémica, en el décimo cómic oficial de Overwatch.

El beso de la polémica, en el décimo cómic oficial de Overwatch.

Sí que no esperábamos tantas muestras de repulsa alrededor del globo. Rechazo a las preferencias de un personaje de ficción… Es más, apena que en pleno siglo XXI la orientación sexual de alguien siga siendo tema de conversación. Repasando las reacciones al anuncio encontramos incluso unos primeros instantes de negación: “No asumamos que Tracer es gay tan sólo porque una mujer la bese. Esperemos confirmación por parte de Blizzard” […] “Quizás es un gesto de afecto típico entre mujeres heterosexuales británicas“.

Luego están quienes tratan de justificar sus críticas. Un yo no soy homófobo, pero… de manual: “No estoy en contra de la diversidad, pero sí en contra de ‘la diversidad porque sí‘. ¿Qué importa la orientación sexual de un personaje en un shooter online?”, escribe alguien en Kotaku.

Finalmente, los hay que no se cortan un pelo: “Estoy llorando. No debería haberme despertado” […] “Al menos podríais haberla hecho bisexual. Esto arruina la inmersión en el universo de Overwatch y abarata la franquicia. No necesitamos esta clase de corrección política en un juego que usamos para escapar de la realidad“. […] “¿Alguien por aquí que recuerde cuando los videojuegos eran tan sólo eso y no una plataforma de concienciación sobre los problemas del primer mundo? Si tu mera existencia se basa en la defensa de una causa, entonces todo odio contra ti está justificado”.

Apena que la orientación sexual de alguien (virtual en este caso) sea tema de conversación

No faltan los comentarios burlones sobre “una nueva victoria de la cruzada feminista” o la imposibilidad a corto plazo de encontrar juegos protagonizados por “hombres blancos heterosexuales”. Por no hablar de quienes correlacionan homosexualidad e incesto: “Soy un chico de 23 años y salgo con mi hermana de 17. Aplaudo el anuncio de que Tracer es gay, pero apenas existen juegos en los que me haya visto representado. Sería genial si incluyeseis relaciones entre hermanos y hermanas en el juego. Haced que seamos escuchados”. Socarronería en estado puro.

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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