Hace justo un año repasaba los principales personajes LGTB (lésbicos, gays, transexuales y bisexuales) aparecidos en un videojuego durante las últimas tres décadas. Con ello, evidenciaba el común denominador de un tono burlón y despectivo. Muchos de aquellos prejuicios y estereotipos siguen arraigados en la sociedad y pocos son los estudios que abordan (mucho menos profundizan) cualquier resquicio de narrativa homosexual. Sí, el coito entre personajes del mismo género es ya un estándar de las superproducciones RPG, pero la identidad sexual del protagonista (sus inquietudes) apenas ocupa un par de líneas de diálogo.

Buscando referencias válidas, me zambullí en el segmento independiente. Encontré sendas novelas visuales sobre las vicisitudes de la transexualidad, eficaces herramientas de concienciación que manifiestan la enorme oportunidad perdida del ocio electrónico para con ésta y otras causas.

Tanto “Acceptance” como “Falling out of Place” ponen al jugador, plenamente identificado con su género, en la posición comprometida de verse dentro de un cuerpo que no siente propio. Así, experimenta las dificultades y el desprecio social que millones de transexuales padecen en su intento por llevar una vida normal. Reza la premisa de Falling out of Place: “un día te despiertas y descubres que has cambiado de género. Tu ropa, tu habitación y tu cuerpo han cambiado, pero no tu mente. Lo que antes era masculino, ahora es femenino. Lo que antes era femenino, ahora es masculino. ¿Cómo te enfrentarás a un mundo donde nada es como recuerdas…? ¿Qué vas a hacer ahora?”.

Acceptance también implica la toma de decisiones complejas, como qué baño elegir (el de hombres o el de mujeres) en cualquier espacio público. Nuestras acciones desembocan a menudo en situaciones de transfobia, pudiendo acabar la partida súbitamente, con el suicidio del protagonista. No es frivolidad. Un estudio publicado en Journal of Adolescent Health comparó los historiales clínicos de 180 jóvenes transexuales con otro grupo no transexual: los primeros tenían entre dos y tres veces mayor probabilidad de sufrir trastornos mentales, depresión, ansiedad, autolesiones e intentos de suicidio. Es más, un informe de 2014 a cargo del Instituto Williams situó en un 41% los intentos de suicidios entre personas transgénero.

Para saber más y, de paso, sondear la opinión del usuario transgénero en lo que al videojuego respecta, he pasado los últimos meses contactando a las principales asociaciones LGTB. La callada por respuesta fue mayoritaria, hasta que hace unas semanas recibí un mensaje directo en mi cuenta personal de Twitter. Un lector me pedía corregir la entradilla de un artículo, donde un lapsus me llevó a escribir “hermanos Wachowski” (en lugar de hermanas). Fue la ocasión perfecta para entrevistar a Ares, un chico transexual de 23 años.

La confusión suele ser generalizada cuando se habla de transexualidad en los medios: ¿qué es la transexualidad?

“Hoy en día existe una gran amplitud en cuanto a cómo la gente entiende y siente el género, por eso creo que es importante conocer todos estos términos. En pocas palabras… transexual sería aquella persona que se identifica con el género opuesto dentro del marco binario hombre o mujer. ¡Una persona transexual no tiene porque ser heterosexual! Por favor, entendamos esto, por un lado está lo que tú eres y por otro lo que te gusta. Alguien transexual puede ser homosexual, heterosexual, bisexual, demisexual… Porque es como cualquier otra persona normal y corriente y tiene derecho a elegir su orientación”.

“Otra mitifcación con respecto a los transexuales es la idea de que las chicas trans tienen que ser súper mujeres y los chicos trans súper hombres. Esto hablando, obviamente, dentro del contexto de roles de género. Se espera que las chicas sean súper femeninas y princesas y los chicos súper masculinos. ¡No tiene porque ser así! Un chico trans puede querer depilarse tanto como uno cisexual y una chica trans puede no querer utilizar maquillaje. Además, la gente trans que conozco está bastante abstraída de los roles de género y por general les causan rechazo”.

“Una persona transexual no tiene por qué querer realizar una operación de reasignación de género: ya sea por la problemática de la operación o porque simplemente no siente rechazo hacia sus genitales. Ni tampoco tiene por qué someterse a un tratamiento hormonal para cambiar su aspecto físico y sus características sexuales secundarias (aunque normalmente sí que se someten a este proceso)”.

Falling out of Place, un indie valiente contra la transfobia.

Falling out of Place, un indie valiente contra la transfobia.

“Travesti es aquella persona a la que le gusta vestirse y hacerse pasar por otra de distinto género, ya sea por motivos artísticos, de ocio o como fetiche. Pero esa persona no se siente del género opuesto y no querría pasar 24 horas al día, siete días a la semana, siendo algo diferente al género asignado; simplemente a veces le gusta verse desde el otro lado. Una persona travesti tiene claro en todo momento cuál es el género al que pertenece y se siente como lo que ha nacido”.

“Intersexual es la gente que ha nacido con los dos tipos de genitales. Estas personas también podrían llegar a ser transexuales en el caso de que al nacer se les asigne género femenino o masculino y luego decidan que pertenecen al otro”.

“Luego está la gente que se engloba dentro de los géneros no binarios o fluidos (el tercer género). Es decir, no se identifican ni como hombres ni como mujeres, se identifican como ambos o sienten que su género no es estático. Un ejemplo de este tipo en el mundo de los videojuegos es Frisk, de Undertale, que no es ni un niño ni una niña; es un ser humano. Este tipo de personas lo suelen pasar mal por el lenguaje, ya que no hay ninguna forma oficialmente reconocida para referirse a elles. Aunque últimamente está surgiendo la tendencia a utilizar la terminación -e como neutro”.

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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