En el mundo de los videojuegos, cuando algo triunfa, suele crear una escuela. Algo parecido a lo que pasaba con los filósofos de la antigua Grecia o con los artistas del Renacimiento. Esto viene a que el juego que nos ocupa hoy, Throne Rush, pertenece a la escuela del archiconocido Clash of Clans. Quizá no sea uno de los "clones" más famosos, pero sí es uno de los pocos que podrían haber conseguido aventajar a sus maestro.

Como en todos los juegos de este estilo, para progresar debemos administrar bien nuestros recursos y encontrar un equilibrio adecuado entre defender nuestra base y atacar las bases de nuestros rivales para robarles. La mayor parte de los consejos que dimos en su momento para Clash of Clans sirven aquí, pero Throne Rush tiene algunas peculiaridades, así que os damos algunos consejos para crear una ciudad digna del mismísimo Rey Arturo.

Una de las cosas más importantes en este juego es no malgastar las gemas. Son muy difíciles de conseguir (a no ser que estemos dispuestos a gastar dinero real en ellas) y extremadamente útiles. Lo primero que deberíamos comprar con ellas es comprar un Héroe, que nos resultará extremadamente útil en los primeros compases de la partida.

Aunque en realidad, nuestro principal recurso no serán las gemas, sino el tiempo. Todas las construcciones requieren tiempo, y nuestro número de trabajadores está limitado, con lo que será importante planear nuestras acciones. Lo ideal es ir realizando siempre las tareas más sencillas en primer lugar (las que menos tiempo consuman antes de estar terminadas) y, cuando vayamos a desconectarnos, dejar a nuestros trabajadores ocupados en proyectos de más envergadura. Y por supuesto, no tener nunca a nuestros constructores parados: es un desperdicio.

Al principio de la partida, pese a lo que pueda parecer, es más recomendable centrarse en conseguir comida que en conseguir oro. Necesitaremos esa comida para construir guerreros y atacar a otros jugadores, lo que nos aportará beneficios mucho mayores en oro y comida de los que podríamos producir por nosotros mismos. Así pues, mejorar nuestros molinos debería tener prioridad sobre mejorar nuestras minas.

A la hora de construir nuevos edificios, es importante ubicarlos junto a todos los demás. Nuestras torres defensivas tienen un alcance limitado, y tener los edificios desperdigados hará mucho más difícil que estas puedan defenderlos. También gastaremos mucho más en murallas cuanto más separados estén unos edificios de otros. Y sí, las murallas y las torres defensivas son importantes: igual que nuestra mayor fuente de ingresos serán los demás jugadores, también serán uno de nuestros mayores quebraderos de cabeza.

Al principio de la partida, hasta que no tengamos tropas más especializadas, no hay grandes diferencias entre unos tipo de soldado y otros. Así pues, nuestra prioridad a la hora de atacar será mejorar el tamaño de nuestro ejército lo máximo posible. De este modo lograremos muchas victorias simplemente lanzando hordas y hordas de soldados contra el enemigo. Una vez hecho esto, deberíamos centrarnos en una unidad que nos guste y mejorarla al máximo. En Throne Rush, las mejoras de unidad otorgan ventajas mucho mayores que en otros juegos.

Por supuesto, conforme vaya avanzando la partida será cada vez más difícil ganar simplemente por número por muy mejorados que estén nuestros Caballeros. Esto es especialmente cierto si no tenemos un héroe que de apoyo a nuestros ejércitos (aunque como hemos dicho al principio, es muy recomendable hacerse con uno lo más rápidamente posible). Si no nos vemos capaces arrasar por completo una ciudad enemiga especialmente rica, siempre es buena idea mandar una tropa de Caballeros a distraer a las defensas y después un batallón de Goblins que ataquen directamente a sus edificios de recursos para hacernos con ellos. Tal vez perdamos la batalla, pero habremos robado una gran cantidad de oro y comida, que después de todo era a lo que veníamos.

Cuando desbloqueemos los Trolls, veremos que son mucho más útiles para distraer a las defensas, puesto que tienen mucha más vida. Pero si lo que nos interesa es hacer daño y arrasar la base enemiga, lo que realmente queremos es desbloquear cuanto antes los elfos, la águilas y los magos. Estas tres unidades tienen la ventaja de que pueden atacar sobre las murallas, con lo que podremos deshacernos de esas molestas torres incluso antes de haberlas echado abajo.

Pero sobre todo, se trata de investigar. Que no nos de miedo probar diferentes combinaciones para nuestros ejércitos. Perderemos unas cuantas batallas, pero probablemente aprenderemos algunos trucos útiles que nos servirán para ganar las próximas. También es interesante estudiar los ataques que nos hagan nuestros enemigos, a fin de descubrir nuestros puntos débiles como defensores y de copiar algunas estrategias a la hora de atacar.

Al igual que en el resto de juegos sociales, tener el máximo número posible de amigos siempre es beneficioso. No sólo por los regalos que podamos recibir en el juego, sino porque esos otros jugadores podrían darnos valiosos consejos o hacernos notar algunas debilidades en nuestra base que nosotros no habríamos visto. Además, ¿de qué sirve tener una ciudad magnífica y llena de riquezas si no podemos enseñársela a nuestros amigos?

 

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