A estas alturas, después de juegos como The Witcher 3 o Bloodborne, ya no podemos seguir con la cantinela de que tal o cual lanzamiento marca el verdadero arranque de esta generación de consolas. Y sin embargo, cuando ayer vimos el trailer de Uncharted 4 todos pensamos que de algún modo sí que era el principio de algo, la demostración de cuál es la meta. Nos sentimos como si, por mucho que algunos ya hayan empezado a correr, la carrera en sí no empieza hasta que a Naughty Dog no le da la gana.

El talento del estudio californiano para exprimir las capacidades técnicas de una máquina es sencillamente asombroso. José Herraez, responsable de relaciones públicas de Tequila Works, lo expresó ayer de forma muy certera en su perfil de Facebook: “hay estudios de desarrollo que parece que saben cosas, o que tienen herramientas que el resto desconoce. Kojima Productions solía ser uno. Rockstar, definitivamente. Y luego está Naughty Dog”. En efecto, parecen capaces de lograr lo que nadie más consigue. Y no es sólo una cuestión de presupuesto: no es el único estudio que dispone de enormes recursos, pero muy poquitos pueden lograr algo así.

Los Uncharted previos son cada uno más espectacular que el anterior, y cuando creíamos que no se podía ir mucho más allá con una PS3 lanzaron The Last of Us, uno de los videojuegos con un apartado técnico más espectacular jamás visto. Su remasterización pfue el primer ejemplo de lo que nos esperaría en un futuro en PS4; sirva de ejemplo que hay varios proyectos artísticos realizados con el modo fotografía del juego, como el inolvidable reportaje que realizó la reportera de guerra Ahsley Gilbertson. El trailer de historia que ayer se publicó de Uncharted 4 es el siguiente paso.

La tontería del cuadro

Ayer alguien descubrió que en el tráiler aparecía de fondo un cuadro con un fotograma del arte conceptual Assassin’s Creed IV: Black Flag. La historia de Uncharted 4 gira alrededor de Libertalia, una legendaria isla supuestamente gobernada por piratas; esa imagen pudo acabar ahí por alguna broma interna que alguien olvidó retirar a tiempo, como huevo de pascua que pensaban que nadie iba a descubrir o simplemente porque alguien cogiera una imagen de Internet que creyó libre de derechos. Ayer dos veteranos de Ubisoft se pusieron pasivo-agresivos con comentarios como que “crear tu propio arte conceptual es el doble de trabajo” o que “de ahí viene el ladrón del título”; hoy Naughty Dog se ha disculpado y ha publicado de nuevo el trailer con el gazapo corregido. Francamente, me parece una chorrada. El cachondeo consiguiente era esperable; a mí personalmente, más allá de las consideraciones legales por los derechos de la imagen, me parece una chorrada como un piano. Habrían quedado todos bastante mejor tomándolo como un homenaje y brindando juntos por el guiño. No pasa de anécdota.

Aún cuesta creerse que el juego realmente se vaya a ver así, y sobre todo recordarse que esto no es más que el inicio de su trayectoria en PS4. Es bien conocido que la adaptación a PS3, una consola para la que era muy difícil desarrollar juegos, casi le cuesta la vida a Naughty Dog. Si aún así lograron la evolución que se puede ver de Uncharted 1 a The Last of Us en PS3, ¿qué nos encontraremos dentro de unos años, cuando PS4 esté al final de su ciclo?

Tampoco quiero darle al apartado técnico más importancia de la que tiene: cualquiera que nos lea de forma más o menos habitual sabrá que no creo que los gráficos sean ni mucho menos lo más importante de un juego. Naughty Dog es un gran estudio porque los Uncharted son divertidísimos y están dirigidos como las mejores películas de aventuras de Spielberg; porque The Last of Us está maravillosamente escrito y nos pone el corazón en un puño. Lo que pasa es que Naughty Dog es de esos pocos estudios (antes citaba The Witcher 3: otro gran ejemplo) que no se conforman con enseñar músculo, que son capaces de lograr la cuadratura del círculo: juegos con tanto peso en lo técnico como en lo jugable y narrativo; fabricados con mimo y cariño, capaces de apelar al gran público y al jugador exigente, de buscar ciertas innovaciones sin renunciar a un alcance mayoritario. Juegos redondos, en definitiva; incuestionables e inolvidables.

El trailer de Uncharted 4 no trataba sólo de enseñar lo bonito que va a ser el juego, sino de reconectarnos con lo que sentimos la primera vez que jugamos las entregas anteriores de la franquicia. Como diría nuestro ínclito presidente en funciones, somos sentimientos y tenemos personas: el que en pos de una imagen de objetividad diga que ayer no se quedó con la boca abierta miente como un bellaco. Luego habrá que jugarlo, por supuesto, e igual resulta que los vaivenes en Naughty Dog y la marcha de Amy Hennig le han pasado factura, o que no está tan inspirado, o que se limita a repetir la fórmula. O igual resulta que vuelve a ser un juego estupendo. Ya queda menos.

Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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