“La gente necesita sentirse conectada. Es por lo que las redes sociales han experimentado semejante expansión durante la última década. Nos ofrecieron la promesa del contacto constante; de seguir de cerca a nuestros amigos y compartir cuánto ocurre en nuestras vidas. Con el paso del tiempo, sin embargo, se produjo un desequilibrio entre los interesas de dichas plataformas y los del usuario. Un falso sentimiento de conexión que nos hizo sentir más solos que nunca”.

“Aunque en la vida real compartimos diferentes cosas con diferentes personas, la mayoría de redes sociales lo reducen todo a un amigo o seguidor. De ahí que sólo compartamos aquellos fragmentos de nuestra vida que consideramos interesantes. Cuando puedes controlar quién ve qué, te comportas de forma más natural, lo que te beneficia. Por eso decidimos crear algo auténtico”.

“Hemos creado una red social que te permite ser tú mismo (Vero significa verdad). Su modelo de negocio, bajo suscripción, convertirá a los usuarios en clientes, jamás anunciantes. Porque la mejor red social es aquella preexistente entre las personas. Vero quiere trasladarla a Internet: convertirse en la verdadera red social”.

Vero surgió en 2015, aunque no ha prosperado hasta ahora, con la sangría de usuarios jóvenes en Facebook

Estos párrafos conforman la carta de presentación de Vero, red social que ha saltado a la fama dos años después de su lanzamiento, en 2015. Lo hace en el momento justo, cuando las estadísticas atestiguan un envejecimiento del perfil medio en Facebook. Los smartphones de gama media han permitido que madres, tíos y abuelas se acerquen a redes sociales otrora juveniles. Así, los veinteañeros han visto comprometido su espacio, teniendo que pensárselo dos veces antes de publicar tal o cual contenido. Zuckerberg intentó solventarlo con opciones de privacidad adicionales, como la gestión de listas, pero su empleo resulta farragoso para una mayoría de usuarios.

Amén de resultar un terreno virgen, sin intromisiones familiares a la vista, Vero simplifica la cuestión de quién puede ver cada contenido. Antes de publicarlo, seleccionamos si estará disponible para nuestros “Conocidos“, “Amigos” o “Amigos íntimos“, desplegándose un listado de los contactos que pertenecen a cada grupo. Igualmente, al aceptar una petición de amistad debemos asignarle una de las tres etiquetas.

Otra problemática de Facebook es la intrusión publicitaria. La sangría de usuarios ha priorizado las publicaciones personales, pero la cantidad de enlaces y anuncios sigue resultando alarmante. Por no hablar de un feed desordenado, donde abundan los estados, fotos y vídeos con días de retraso. Vero ataja sendas cuestiones, convirtiendo la carencia de publicidad en su razón de ser. Os preguntaréis cómo pretende financiarse y la respuesta es múltiple: primeramente con una suscripción anual, al más puro estilo WhatsApp (el primer millón de usuarios accederá gratuitamente a perpetuidad); en segundo lugar con un sistema de donaciones como el de Wikipedia y finalmente con incentivos a cargo de las marcas, si alguno de sus productos experimenta un incremento en ventas gracias a su promoción indirecta.

Vero minimiza la recolección de datos: número de teléfono y correo electrónico (no es necesario usar nuestro nombre real), bajo promesa de no compartirlos con terceros.

Vero minimiza la recolección de datos: número de teléfono y correo electrónico (no es necesario usar nuestro nombre real), bajo promesa de no compartirlos con terceros.

Lo último se explica porque Vero se fundamenta en la recomendación de libros, música, películas, series de televisión y lugares. Su interfaz es de lo más simple, pudiendo agregar contenidos a un par de pulsaciones. Aunque los estados de texto no tienen cabida, podemos agregar comentarios a cada publicación, incluyéndose fotografías (con filtros) y enlaces. Curiosamente, los usuarios de la red social descartan dichas opciones, como si pretendiesen resaltar lo diferencial de la plataforma. Respecto al feed en sí, los responsables de Vero prometen que no habrá manipulación o algoritmos que alteren el orden en que se dispone la información: las publicaciones se muestran tal cual se publican, recopilándose cómodamente en el apartado”Colecciones“. Así, pueden consultarse de un vistazo las últimas cintas referidas por nuestros amigos, con acceso directo a tráilers, fotogramas, reparto y críticas.

Vero también pone el foco en el contenido original y pide subir únicamente aquellos trabajos que nos pertenezcan, previa cesión de sus derechos de distribución. Esto ha generado polémica en el ámbito artístico, si bien es requisito indispensable para la inserción de cualquier vídeo e imágenes en aplicaciones similares, como la propia Instagram: “El Contenido de usuario que crees seguirá siendo tuyo; sin embargo, al proporcionar o compartir Contenido de usuario a través del Servicio, aceptas permitir a otros ver, editar y/o compartir tu Contenido de usuario según tu configuración y este Acuerdo. Vero tiene el derecho (pero no la obligación) a su única discreción de retirar cualquier Contenido de usuario que se comparta a través del Servicio”. Las primeras muestras de Vero como ‘contenedor creativo’ llegaron a manos de ilustres como Zack Snyder (director de 300, Watchmen o La Liga de la Justicia), quien ha publicado varios cortos.

Likes, comentarios, seguimientos (sin petición de amistad entremedias), chats y notificaciones también están presentes, como no podía ser de otro modo, si bien Vero acabará siendo lo que quieran sus usuarios. Actualmente un yermo de usabilidad mejorable, pero con potencial para devolverle el sentido al concepto de red social. Una que nos pertenezca y no convirtamos, nuevamente, en gigante bursátil.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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