1980

moonmist_japanLa inclusión de personajes abiertamente homosexuales sigue siendo una rareza en esto del ocio electrónico. Tal así que cualquier atisbo de normalización es aplaudido a rabiar. Tuvo que pasar una década (desde Pong) hasta que un videojuego se atreviese a plasmar cualquier divergencia, concretamente Moonmist (Infocom, 1986), donde una joven artista demuestra su descontento por la cobardía de su novia al casarse con un hombre. Imaginamos la sorpresa de aquellos primeros jugadores, sin duda incomparable ante lo que vendría a manos de Nintendo.

Sí, una de las compañías más recatadas en esto de la identidad sexual, gestó en Birdo (Super Mario Bros. 2, 1988) al primer personaje transexual del videojuego. Hubo protestas décadas después, por concederle el rol de jefe final a esta suerte de dinosaurio maquillado. Su descripción original rezaba así: “Cree ser una chica, por lo que preferiría ser llamado Birdetta”.

A la par nos llegó Caper in the Castro, aventura en torno a un asesinato homófobo publicada de forma cuasi clandestina para Apple Mac. Fue distribuida junto a boletines de temática LGTB, de hecho, derivando en una versión comercial ‘heterosexualizada’ para la ocasión (Murder on Main Street, publicada por Heizer Software).

Capcom tampoco fue ajena a la transexualidad, jugando al despiste con Poison (Final Fight, 1989), que según el mercado se presentó como hombre a punto de cambiar de género o cual mujer ya intervenida. Los foros de conversación se llenaron de hilos al respecto, tristemente, mientras algunos se escandalizaban  por las insinuaciones de cierto profesor de piano en Phantasy Star II (Mega Drive, 1989). En el juego, Usvestia enseña una técnica de combate a los protagonistas por el mero hecho de ser “guapos”, transmitiéndose una imagen tan frívola como superficial del colectivo.

Pero la década de los 80 también dejó ejemplos dignos, donde las preferencias de los personajes fueron mero contexto de aventuras en absoluto marcadas por ello. En el caso de Circuit’s Edge (Weestwood Studios, 1989) tal vez fuese por su inspiración en una novela de George Alec Effinger (When Gravity Falls, 1987), donde varios protagonistas se definen como homosexuales o transexuales. Por su parte, It Came from the Desert (Cinemaware, 1989) introdujo a Jackie, quien sufre un percance automovilístico en compañía de su novia.

1990

La situación no mejoró a comienzos de los 90. Asidua del género de acción, Dynamix se atrevió con alguna que otra aventura gráfica. En Rise of the Dragon (PC y Mac, 1990) visitamos un establecimiento para clientes homosexuales, “Pleasure Dome”, donde podía entablarse conversación con una “mujer a imitación de un hombre que finge ser mujer”. Todo un trabalenguas que banaliza y se mofa de la disconformidad de género.

Suerte que ya entonces el RPG abanderó la libertad de elección. En Ultima VI: The False Prophet (Origin Systems, 1990) reclamamos la compañía de hombres y mujeres indistintamente y Ultima VII: The Black Gate (1992) presentó a un mago bisexual dispuesto a satisfacer nuestros instintos más primarios.

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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3 Respuestas

  1. Albert

    Toda la razón, hace falta mas normalización en el mundo de los videojuegos. Esperemos que vaya a mas en un futuro

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  2. Cristian

    Que genial el artículo! Como siempre una vuelta de tuerca a cualquier blog especializado, seguid así!

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