Este fin de semana se celebra el Expomanga 2015 en Madrid, de modo que este es un momento excelente para hacer un repaso de cómo ha influido el manga y el anime en los videojuegos. Es necesario avisar de que este artículo no está destinado a entendidos en la materia, sino que pretende servir de introducción para todos aquellos que no conocen el ecosistema de los videojuegos basados cómics y series de animación japonesas.

Desde la popularización de los videojuegos en Japón, son muchos los títulos que han sido influenciados por animes y mangas. Aunque para ser justos, no se trata exactamente de un influencia unidireccional, sino más bien de una simbiosis. El cauce natural podría parecernos (especialmente visto desde occidente) primero el manga, después el anime y por último el videojuego, pero lo cierto es que a menudo la influencia se da en sentido contrario: podemos encontrar multitud de mangas que sirven como continuación a series de anime, y muchos animes que han surgido para complementar las historias de ciertos videojuegos.

Uno de los ejemplos de lo anterior vendría a ser la serie anime de Devil May Cry, que consta de 13 episodios y una animación de gran calidad, aunque el argumento no terminó de convencer y finalmente fue cancelada. Otros ejemplos son las series de animación de Donkey Kong Country, Double Dragon, Dragon Quest (una saga relativamente desconocida en occidente, pero todo un éxito en Japón), Kirbi, Mega-Man, Mortal Kombat, Rabbids Invasion, Sonic, Street Fighter, Super Mario, The Legend of Zelda e incluso el anticarismático Pac-Man. ¿Nos hemos dejado alguna? Efectivamente, la más icónica de todas: la serie de animación de Pokemon.

Sin embargo, mucho más común es el caso contrario: animes tradicionales quedan convertidos en videojuegos, con mayor o menor fortuna. El anime (y las series de animación en general) se presta magníficamente bien a su adaptación a los videojuegos. Por un parte, cuentan historias dinámicas y la mayor parte de ellos están repletos de acción. Además, por detallista que sea el dibujo siempre tiene cierto grado de abstracción del que carecen las imágenes reales, lo que facilita su conversión a gráficos digitales. Por último tanto los videojuegos como los animes son cosas que fascinan a los japoneses, y no nos engañemos: si algo triunfa en Japón, es señal de que se va a hacer mucho y, en general, bien.

One Piece es uno de los mangas y animes más prolíficos y exitosos de la historia, y aunque sus videojuegos quizá no lleguen a alcanzar nunca el nivel de fama de su versión en video y en papel, también están teniendo una buena aceptación tanto dentro como fuera de las fronteras niponas. Una de sus grandes virtudes es que relata una historia de piratas y acción muy fácilmente adaptable a un videojuego de acción, como demuestra el éxito de la saga One PIece Pirate Warriors, que estrenará su tercera entrega en agosto de 2015 para PS Vita, PS3, PS4 y PC.

Otro de los animes icónicos que han tenido una buena acogida en el mundo de los videojuegos ha sido Naruto, concretamente con la saga Naruto Shippuden: Ultimate Ninja Storm. Aquí cambiamos a los piratas por ninjas, pero la esencia es la misma: personajes carismáticos, un mundo lleno de imaginación y colorido y numerosos combates llenos de acción trepitante. La cuarta entrega de esta saga verá la luz para Xbox One, PS4 y PC durante el otoño de 2015.

Los que fuesen niños durante los 90 probablemente recordarán con claridad a los Caballeros del Zodiaco, el título con el que se tradujo la saga de Saint Seiya. Si sois demasiado jóvenes o demasiado viejos como para recordar lo que significa "¡dame tu fuerza, pegaso!", se trata de una serie de anime que consta de 114 episodios y de la que posteriormente se produjeron 5 películas animadas, basada en un manga homónimo de 108 tomos. En España se emitió durante los 90 y narra la historia de un grupo de jóvenes caballeros que luchan junto a la diosa griega Athena para proteger la Tierra de las fuerzas del mal, en un entorno entre fantástico y mitológico basado en el folclore de la antigua Grecia. Como no podía ser de otro modo, Saint Seiya cristalizó en el mundo de los videojuegos en forma de juego de lucha. Saint Seiya: Soldier's Soul saldrá a la venta para PC, PS3 y PS4 en otoño de este mismo año.

Si recordabais los Caballeros del Zodiaco (y los que no probablemente también) recordaréis sin duda Dragon Ball, uno de los animes que más éxito han tenido en occidente y concretamente en España. El último videojuego ambientado en el universo Dragon Ball, Dragon Ball Xenoverse vio la luz en febrero de este año. Como tampoco podría ser de otra forma es un juego de lucha, pero a diferencia del de Saint Seiya, permite hasta 6 jugadores en online, lo que hace los combates mucho más espectaculares y caóticos. Una compra obligada para todos aquellos que pasaran su infancia junto a Goku.

La saga Digimon, pese a ser muy similar a Pokemon, ha sufrido exactamente el proceso contrario: mientras que Pokemon empezó como un videojuego de éxito que terminó convertido en un anime sin demasiadas pretensiones, Digimon fue un anime de éxito que ha dado lugar a varios videojuegos relativamente mediocres. Es el caso de Digimon All-Star Rumble (para PS3 y Xbox 360), un juego de acción centrado en los combates que salió a finales del año pasado y que ha despertado, por encima de todo, indiferencia. Sólo apto para los fans de la saga de anime, probablemente.

No todo van a ser animes, por supuesto. Aunque como ya hemos dicho la progresión más normal es manga, anime, videojuego, en muchos casos la industria se salta el paso intermedio para traer al mercado directamente videojuegos basados en mangas de éxito, como es el caso de Jojo's Bizarre Adventure: All Star Battle, basado en el manga de Hirohiko Araki. A pesar de la inmensa expectación que despertó, fuera de las fronteras japonesas ha tenido un éxito bastante moderado, por no decir escaso. Sin embargo, para los amantes de la acción trepidante y colorida es una apuesta segura.

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