No tengo coartada, señor juez. No le puedo echar la culpa a los hijos que no tengo, al capricho de mi cuñao, a que me los regalaron sin pedirlo o a que los uso para rebajar tensiones como metadona entre Uncharted y Uncharted.

No puedo justificarme de ninguna manera. Me vuelven loco los juegos de Lego. Me he hecho todos los de Star Wars, los de Indiana Jones, el de Marvel, los de El Señor de Los Anillos y hasta los de Harry Potter… Y me lo paso teta con ellos.

Ni siquiera puedo mentir en favor de un #PostureoGamer, ese postrero que destaca siempre juegos serios y densos en contra de otros simplemente divertidos para que no vayan a pensar nuestros colegas que nos lo pasamos demasiado bien jugando.

Pero claro, cuando ya me vuelvo loco es cuando a estos señores de Traveller´s Tales les da por meterse con mi Batman y hacerle un juego. Disfruté con el uno por las calles de Gotham, flipé con el dos reuniendo paso a paso a la Liga De La Justicia (Quien no se emocionara en esa escena en la que, por fin, puedes hacerte con Superman y ampliar las posibilidades de completar cada pantalla que antes has recorrido sólo a medias, tiene corazón de pladur). Y caí como un gavilán langostinos sobre la estantería el día que sacaron el Batman 3.

Y la verdad es que estoy disfrutando como un enano (frase que me atrevo a decir como si yo, en realidad fuese alto) Este Batman 3 es más grande, más alto y sin cortes. Anulada ya en el dos la sorpresa de poder jugar con casi todos los superhéroes de DC, este juego apuesta por una aventura galáctica llena de escenarios fantasiosos, creativos y vuelve a reivindicar a su murciélago estrella como protagonista, de hecho, salvo para cosas muy puntuales, toda la primera parte del juego se hace manejando al dúo dinámico.

Como la saga tiene un sentido del humor magnífico, en este caso tenemos cameos de Kevin Smith, de Conan O´Brien, Batmito, Ace (sí, el perro, se ve que la etapa de Grant Morrison ha afectado fuerte a los desarrolladores) y hasta de un delirante Pato Lucas que se hace llamar a sí mismo Green Loontern (grandísimo LOL)

Pero el cameo más divertido y más Batmaniaco de todo el juego lo tiene el mismísimo Adam West, que sustituye al Stan Lee del Lego Marvel Superhéroes como el personaje al que debemos liberar en cada pantalla y que es el protagonista de uno de los momentos del juego: Cuando el juego cambia de estilo y de época para permitirnos jugar con el Batman de la serie de los 60, otro placer culpable de los que adoramos al murciélago y a veces necesitamos que no sea tan intensamente denso en sus aventuras (la que das a veces, Bruce Wayne).

Así que aprovecho este primer artículo en VaDeJuegos para confesar que a veces me aburre la profundidad del Heavy Rain, que hay días en que me canso de los cielos nublados del Red Dead Redemption, momentos en los que el cuerpo me pide Lego lo mismo que hay días que paso de Murakami y me pego un atracón de Modern Family.

Los juegos de Lego son el placer culpable del gamer. Un poco como esa canción de Paloma San Basilio que llevamos en el iPod para cantarla desgañitados en cuando vamos solos en el coche, camuflada entre los discos de Vetusta Morla.

Las opiniones vertidas en este artículo son las de su autor y pueden no coincidir con el punto de vista de Vadejuegos.

 

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