En los últimos meses se han ido filtrando detalles del que será el próximo sistema operativo de Microsoft, Windows 10, pero nos faltaba uno importante: la fecha de lanzamiento. Pues bien, hoy se ha publicado en el blog oficial de Windows: la versión 10 del sistema operativo por excelencia estará disponible para su compra y descarga del 29 de julio en adelante, en 190 países. Como se ha venido anunciando, todos los usuarios con licencia de Windows 7 o Windows 8 podrán actualizar de forma gratuita a Windows 10, pero ojo, sólo durante un año: a partir de ahí tendrán que pagar la licencia correspondiente al nuevo sistema operativo o volver al anterior.

Os recordamos las claves de Windows 10: su principal característica es la posibilidad de ejecutar su núcleo en casi cualquier dispositivo. Esto quiere decir que podemos tener el mismo sistema operativo (no uno compatible, sino el mismo) en nuestro smartphone, nuestra tablet, nuestro equipo de sobremesa e incluso en un robot creado sobre Raspberry Pi. ¿Qué aplicaciones prácticas tiene esto? Para empezar, que todas las apps y juegos de nuestro teléfono podrán ejecutarse en nuestro ordenador, y viceversa (siempre y cuando las especificaciones de hardware lo permitan). Se acabó el buscar formas de comunicar o sincronizar dispositivos, porque todos podrán estar basados exactamente en el mismo sistema operativo.

Cómo consigue Windows 10 ejecutarse en dispositivos tan dispares como un ordenador de sobremesa y una micro-CPU de Raspberry Pi es algo que aún no ha trascendido. La solución más obvia es construir el sistema operativo de forma modular: un núcleo de ejecución capaz de cargar diferentes módulos de controladores dependiendo del hardware sobre el que se esté ejecutando, de forma similar a como ya lo hacen varias versiones de Linux Ubuntu. Sin embargo, desde Microsoft aún no se han dado detalles sobre el tema, y es posible que tengamos que esperar a tener nuestro propio Windows 10 instalado para saber exactamente cómo funciona.

Aunque la extrema compatibilidad es la principal característica de este nuevo sistema operativo, no es la única novedad. Los de Redmond afirman haber escuchado a los usuarios, y por una vez parece que es cierto: ha vuelto nuestro amado Menú Inicio y se han despedido para siempre de Internet Explorer en favor de Microsoft Edge, un nuevo navegador web mucho más ligero y que según la mayoría de las pruebas hechas hasta ahora, supera en velocidad a Google Chrome y Mozilla Firefox. Además permite la instalación de complementos y extensiones, como hace tiempo que llevan haciendo sus competidores. Otra novedad es Cortana, que ahora estará disponible en todos nuestros dispositivos y cuya inteligencia artificial aseguran que ha sido muy mejorada.

Por último llegamos a uno de los detalles que más comentarios ha suscitado en los últimos meses: Microsoft permitirá que las copias "ilegales" de Windows 10 se actualicen como si fueran legales. Aún así, y por razones obvias, las copias pirata no tendrán derecho a soporte técnico y lucirán permanentemente una marca de agua que las identifique como "no registradas", pero por lo demás funcionarán perfectamente. Muchos usuarios se muestran desconcertados por lo que consideran una maniobra poco inteligente por parte de Microsoft. Sin embargo, a poco que conozco uno a Microsoft, se da cuenta de que no se trata de una nueva estrategia comercial, sino en un modelo continuista: Windows (junto con su paquete Office y otras aplicaciones de Microsoft) siempre han sido extremadamente fáciles de "piratear". De hecho, es mucho más fácil obtener una copia pirata de Windows que de cualquier videojuego actual.

Hay que ser muy ingenuo para pensar que Microsoft no puede hacerlo mejor a la hora de proteger su sistema operativo. La estrategia siempre ha sido (y sigue siendo) asegurarse de que todo el mundo tenga Windows y Office instalados en casa, hasta el punto de que saber utilizar Windows se considera "saber manejar un ordenador" y tener experiencia en office es equivalente a tener experiencia en ofimática a la hora de buscar trabajo. ¿Y dónde se gana dinero? Obviamente, vendiendo las licencias a las empresas, que están obligadas a tenerla, y a los fabricantes de laptops, que necesitan entregar sus dispositivos con un sistema operativo preinstalado. Porque recordemos que cada copia de Windows cuesta unos 100 dólares en su versión Home (la más básica) y unos 150 en su versión Pro para empresas.

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