Nadie se pone de acuerdo sobre el propósito de Xbox One X, la próxima consola de sobremesa de Microsoft. Para algunos, un intento por reconquistar el mercado perdido; para otros, una recompensa de cara a los incondicionales de la marca, quienes llevan cuatro años a la retaguardia tecnológica.

Sustenta la segunda hipótesis el menor ritmo de producción de Microsoft Studios, amén de la convergencia con Windows 10, que ha relativizado el adquirir una Xbox a los usuarios de PC más avezados. Sea como fuere, Xbox One X llegará al mercado el próximo 7 de noviembre, prometiéndose el hardware dedicado más potente de la historia. ¿Cuáles son su bazas para convencer a quienes hasta ahora se han mostrado reacios de la familia Xbox One?

Exclusivas

El punto fuerte de toda plataforma es su catálogo de exclusivas. De hecho, siguen siendo la razón de ser de Nintendo, dado el tibio apoyo de las editoras externas. Por contra, tanto Sony como Microsoft han rebajado el número de desarrollos propietarios, sobre todo desde que los de Redmond apostaron por la mentada convergencia con Windows. De ahí la importancia de la competencia: incentiva el esfuerzo y, con ello, las razones de peso para elegir uno u otro sistema de entretenimiento.

Forza Motorsport 7 promete dejarnos boquiabiertos en Xbox One X, pero como éste, Crackdown 3 llegará a compatibles de forma simultánea. Y no es que el futuro de Microsoft Studios pinte esperanzador, habiéndose retrasado State of Decay 2 y Sea of Thieves al año próximo. Los de Redmond se ven así en un brete del que podrían salir fácilmente, con autorizar el rescate de su (copiosa) cartera de propiedades intelectuales. La sexta iteración principal de HaloGears of War, Fable, la desaprovechada herencia de RARE, el renacimiento de Scalebound y hasta una secuela de Sunset Overdrive podrían animar el cotarro durante 2018.

Una pena que los acuerdos de exclusividad sean cosa del pasado (Rise of the Tomb Raider), porque Anthem como temporal para Xbox One hubiese supuesto el mejor broche al media briefing de la pasada Electronic Entertainment Expo.

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Potencia

La consola más potente de la historia. No es moco de pavo. Acostumbrados a recibir peores resoluciones y tasas de frames, los usuarios de Xbox One por fin gozarán de conversiones dignas de los nuevos paneles UHD. Es más, los 6 teraflops de procesamiento equipararán las partidas de salón con el acabado de los equipos para gaming más avanzados, hasta el punto de encontrarnos con algo más que un hardware intergeneracional.

La triste y probable contrapartida radicará en el conformismo de las editoras, que en lugar de aprovechar semejante potencia adaptarán sus títulos a partir de las versiones para PlayStation 4 Pro. No por nada, más de 80 juegos se actualizarán con parches idénticos a los que recibieron en la consola de Sony: Tom Clancy’s Ghost Recon Wildlands, Titanfall 2, Tekken 7, Resident Evil 7, Hitman, DOOM… Actualizaciones que también están previstas para lanzamientos por venir en ambas plataformas: Agents of Mayem, Assassin’s Creed: Origins, Dragon Ball Fighter Z, Far Cry 5, Metro Exodus…

Lo anterior no hace sino reforzar la necesidad de juegos exclusivos, que marquen verdadera diferencia y dejen ojipláticos a los asiduos de PlayStation. En este sentido, todos los ojos están puestos en los desarrollos de Turn 10, 343 IndustriesThe Coalition.

Game Pass

Anunciado como “el Netflix de los videojuegos“, estamos ante un servicio capaz de vender consolas como churros. De hecho, son bastantes las Xbox One S despachadas estos últimos meses a cuenta de GamePass, que permite el acceso a un centenar de títulos por una cuota de 9,99 euros. Como pionera de la suscripción, Microsoft debería apresurarse a cerrar acuerdos con el máximo número de editoras, si quiere que ésta crezca sustancialmente de aquí al lanzamiento de Xbox One X.

Si pagamos mensualmente por escuchar los últimos singles o visionar las series del momento, ¿por qué no hacerlo respecto a los videojuegos? Ahí reside el mayor reto de Game Pass: que su biblioteca albergue algo más que clásicos y lanzamientos del último lustro. Nadie duda de que un día los juegos se estrenarán en esta clase de servicios, pero antes deben amasar una base de usuarios considerable, de forma que compense a las grandes firmas del sector.

El primer paso debe darlo Spencer, ubicando las nuevas entregas de sus franquicias estrella en Xbox Game Pass.

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Retrocompatibilidad

Decía Sony que la retrocompatibilidad no importa, pero las cifras desmienten. Crash Bandicoot N’Sane Trilogy lleva semanas como juego más vendido en los principales mercados, habiendo coronado la lista de junio pese a lanzarse en los últimos días del mes. Sí, la nostalgia encierra un poderoso atractivo, motivo por el que más de 400 juegos han garantizado su retrocompatibilidad con Xbox One. No sólo de Microsoft, también de Capcom, Electronic Arts, Ubisoft o la propia Rockstar, quienes están recapitalizando sus desarrollos al colocarlos en las estanterías bajo el membrete “Plays on Xbox One & Xbox 360“.

El anuncio de que Xbox One (S y X) también serán compatibles con el catálogo de la primera Xbox ha reforzado la idea de jugarlo todo en un mismo sitio. ¿Cuántos usuarios de Xbox 360 o la primera Xbox darán el salto a One por esta funcionalidad? Han sido muchos, pero podrían ser más. Todo depende de la cantidad de “Xbox originals” que den el salto, considerando el maremágnum de licencias a negociar y la antigüedad de los códigos.

Precio

La cuestión primordial siempre ha sido y será el dinero. ¿Hasta qué punto importa la superioridad técnica cuando tus competidores se ofrecen varios centenares de euros por lo bajo? El éxito fulgurante de PlayStation 4 se explica precisamente por ofrecer más potencia a menos precio, algo que Xbox One X no conseguirá pese a venderse en pérdidas.

Frente a los 499 euros de la consola, la versión estándar de PS4 podría situarse en los 249 euros esta campaña navideña (349 euros el modelo Pro). Si los jugadores descubren que muchas versiones apenas difieren entre ambas máquinas, no quepa duda de que se decantarán por la de la multinacional japonesa.

Lo que nadie parece dudar es que One X triunfará entre aquellos usuarios a la última, deseosos del “4K nativo” pero incapaces de apoquinar un millar de euros por un PC de prestaciones simulares. Porque el mayor acierto de la nueva consola es su tremenda competitividad.

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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