Inédito el que uno de los principales fabricantes del videojuego recurra a una cabecera especializada para anunciar las especificaciones de su próxima plataforma. Digital Foundry ha tenido acceso a las tripas de Xbox Scorpio, confirmando que se trata de la consola más potente jamás creada: procesador de 8 núcleos a 2.3GHz, 12GB de memoria RAM GDDR5, ancho de banda de 326GB por segundo, GPU conformada por 40 unidades de computación a 1172MHz, disco duro de 1TB y reproductor Blu-Ray UHD.

Los de Redmond cumplen su promesa de un dispositivo con 6 teraflops de potencia, diseñado en colaboración con AMD para ofrecer juego nativo en resolución 4K (algo impensable en un PC de características semejantes). ¿Dónde está el truco? En una labor de ingeniería titánica, que multiplica por cinco el rendimiento de la Xbox One original. Para muestra, la captura de Forza Motorsport 6 corriendo a 4K y 60 frames por segundo estables, sin emplear más del 66% de la GPU.

Sí, es complicado insertar a Scorpio (o como acabe apodándose) en la cronología generacional, pues compartirá catálogo con Xbox One y Windows 10. De hecho, los juegos ya lanzados se beneficiarán de sus interioridades, ejecutándose a mayor resolución y con una tasa de frames más estable. Incluso aquellos usuarios reacios a los paneles 4K gozarán de supersampling, técnica de ani-aliasing que mejorará el acabado de su biblioteca en 1080p.

Otros aspectos a considerar son la compatibilidad con realidad virtual (presuponemos que Oculus Rift); un sistema de refrigeración avanzado que permitirá integrar la fuente de alimentación bajo una carcasa contenida; la captura de vídeo a 4K y 60fps; la disponibilidad de 8GB íntegros de memoria para juegos (frente a los 5GB de Xbox One) y un precio de lanzamiento superior a 400 dólares. No extraña esto último, considerando que un equipo de potencia similar superaría los 1.500 euros.

Comparativa de las especificaciones de Project Scorpio, Xbox One y PlayStation 4 Pro; elaborada por Digital Foundry.

Comparativa de las especificaciones de Project Scorpio, Xbox One y PlayStation 4 Pro; elaborada por Digital Foundry.

Microsoft ha dejado claro que éste es un producto premium, dirigido a los jugadores más exigentes. Lo que vienen siendo los incondicionales que, desde 2013, han incrementado su desencanto para con la firma de Halo y Gears of War. Supone también un intento por recuperar la confianza de los desarrolladores, más próximos a PlayStation 4 por una superioridad técnica determinante para su liderazgo. Así lo ha reconocido Mike Ybarra, vicepresidente corporativo de las divisiones Windows y Xbox: “El equipo examinó la relación que manteníamos con la comunidad de desarrollo. Xbox 360 fue la plataforma predilecta de los desarrolladores, a quienes perdimos con Xbox One en apenas dos años. Por eso nos preguntamos, ¿cómo los traemos de vuelta?“.

La respuesta parece ser un 40% más de potencia respecto a PlayStation 4 Pro, sistema que dicho sea de paso no está funcionando todo lo bien que debería. ¿Por qué? Ha sido incapaz de convencer a unos y otros: el jugador medio sigue ajeno al 4K y los jugadores de pro esperan algo más que una técnica de reescalado para sus flamantes paneles UHD. Así, Scorpio reúne los ingredientes para contentar a estos últimos, pero mucho me temo que necesitará de algo más para apelar al usuario de a pie, sobre el que descansa el grueso del mercado.

Scorpio acierta al ofrecer resolución 4K nativa (donde PS4 Pro quedó a medias), pero son las exclusivas y un precio asequible lo que atrae al jugador medio

25 millones de consolas separan a Xbox One de PlayStation 4, distancia por la que algunos analistas creen que Scorpio llega demasiado tarde. También que Microsoft tendría alguna oportunidad de ascenso si la plantease como consola de nueva generación; borrón y cuenta nueva al que Spencer no parece dispuesto. Así las cosas, la única salida pasa por un catálogo exclusivo competente. A nadie se le escapa que 2017 está siendo un año aciago para la marca, dado el escueto número de juegos en el horizonte: Sea of Thieves, State of Decay 2 y Crackdown 3 siguen previstos, aunque no se antojan superventas; esto tras el mejorable rendimiento comercial de Halo Wars 2.

Los de Redmond se lo jugarán todo el próximo 11 de junio, con su conferencia previa a la Electronic Entertainment Expo de Los Ángeles. Tendrán que demostrar que Microsoft Studios ha aprovechado este tiempo de barbecho para devolver a su punto álgido las franquicias que todos tenemos en mente. También para introducir propiedades intelectuales con todas las de la ley, no sólo en el contexto de desarrollos modestos (ReCore). Sólo así (y con una rebaja a medio plazo) conseguirán que la portentosa Scorpio resulte atractiva tanto a sus bases como al jugador tipo que controla Sony.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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