Pese a superar los 7 millones y medio de copias vendidas, Yakuza sigue considerándose una serie de nicho. Su éxito se concentra en el mercado japonés, habiéndose convertido en una de las pocas propiedades intelectuales a las que SEGA recurre anualmente. Sorprende el entusiasmo de los nipones para con el género que refleja una de sus mayores preocupaciones: la omnipresencia de la Yakuza en las esferas económica, política y social del país.

Aquí la historia del crimen organizado en la cuna del Sol Naciente, al tiempo que una comparativa con la imagen que de ésta se desprende en la obra de Toshihiro Nagoshi.

Ya-ku-za

Durante su máximo apogeo, la Yakuza congregó la friolera de 3.000 bandas, la mayoría afiliadas a unos pocos conglomerados. Algunos de sus menesteres actuales son la extorsión, la prostitución, el tráfico de drogas, el juego ilegal y la usura. Su control se extiende a bares y restaurantes, compañías de transporte, agencias de talentos, fábricas e incluso multinacionales del sector tecnológico.

Rastrear los orígenes de la Yakuza se antoja complicado, aunque sabemos que el término surgió en torno a las barajas hanafuda, aparecidas en el siglo XVI y fabricadas por Nintendo en sus primeros compases comerciales. Uno de los juegos más populares entre los corredores de apuestas consistía en repartir 3 cartas numeradas a cada participante, siendo su puntuación la segunda cifra tras sumar dichos números. Así, 20 (equivalente a cero) era el peor resultado y 19 (equivalente a 9) garantizaba la victoria. Las cartas 8 (ya), 9 (ku) y 3 (za) representaban entonces una combinación “indeseable”, significado que terminó adquiriendo “yakuza” en un contexto social, para referir a quienes se integraban en bandas.

En cualquier caso, la percepción inicial de la Yakuza por parte de la sociedad japonesa no era especialmente negativa. Los consideraban colectivos turbios, pero de algún modo necesarios para su cotidianidad. Esto cambió tras la aprobación de la ley Anti-Boryokudan (grupos violentos) en 1991, por la que se persiguió a cualquier órgano que propiciase la comisión de delitos entre sus miembros. Fue el comienzo del fin, pero mejor volvemos al principio.

La combinación perdedora en un popular juego de naipes originó el término "yakuza" o "inservible".

La combinación perdedora en un popular juego de naipes originó el término “yakuza” o “indeseable”.

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Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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